Los objetivos que se persiguen son los mismos que por cirugía abierta. Vamos a dividirlos en dos apartados; acciones en el compartimento central y en el compartimento periférico.

Compartimento central

Aquí podemos encontrar fundamentalmente tres problemas a tratar: las lesiones del labrum, la lesión de tipo pincer y la lesión condral.

El labrum acetabular puede verse lesionado en su estructura o bien desinsertado en su base. Ello es debido al impacto repetitivo del osteofito de la cabeza femoral en los movimientos de flexión y rotación interna de la cadera; por ello la ubicación más habitual será en la región anterior y anterolateral del acetábulo. Clásicamente se procedía al desbridamiento de estos labrums dañados, con buenos resultados a corto y medio plazo, pero que decrecen a largo plazo. El uso de anclajes óseos de 3-3,5 mm, similares a los usados en la reparación del rodete glenoideo pueden ser usados para reinsertar firmemente el rodete acetabular al hueso. La lesión de tipo pincer, al igual que la lesión condral periférica por cizallamiento producido por una cabeza anesférica exigirá, cuando el labrum está preservado, una disección del mismo, desinsertándolo de su base, para poder fresar el hueso hasta eliminar la lesión de pincer o el área de superficie ósea denudada de cartílago y posterior reinserción labral con anclajes. Es una técnica delicada y que exige tiempo. No es recomendable mantener la tracción más allá de las 2h por lo que puede ser necesario retirar la tracción a mitad del procedimiento, esperar 10-20’ y volver a traccionar para completar el procedimiento.

Lesión condral con indemnidad del labrum Desinserción labral en acetábulo anterior

Labrum suturado tras fresado acetabular

Compartimento periférico

En este trataremos la lesión de la zona de transición de cabeza y cuello femoral. Dicha lesión, denominada cam por la acción similar al de una leva o en culata de pistola por su parecido físico en las radiografías puede ser resecada mediante artroscopia, marcando como único límite la habilidad y la experiencia del cirujano. La artroscopia permite además identificar claramente los pliegues sinoviales en los que discurren las arterias cefálicas, responsables de la irrigación de la cabeza femoral. Será importante preservar los pliegues medial y lateral. El pliegue anterior habitualmente debe ser resecado para poder llevar a término una resección suficiente del osteofito femoral.

Es imprescindible tener la articulación libre, para poder realizar movimientos rotacionales que garanticen la correcta resección de la giba ósea así como movimientos de flexión y extensión para asegurar la desaparición del conflicto de espacio con elevación del labrum presente al flexionar una cadera con CFA de tipo cam.  La lesión osteofítica es fácilmente identificable por su aspecto nacarado, con superficie convexa en la zona de transición de cabeza-cuello. Si existen dudas, al realizar movimientos de flexión y extensión de la cadera observaremos como el labrum es rechazado por dicha giba. Se realizará una resección generosa, hasta comprobar que esa área convexa se convierte en una superficie cóncava y regular, sin conflicto con el rodete acetabular.

Lesión cam en compartimento periférico Resultado de osteoplastia de lesión cam

Existe la posibilidad de acceder a la lesión osteofítica femoral desde un abordaje extraarticular, creando un espacio en la grasa precapsular anterior y posteriormente procediendo a artrotomía y resección de la gibosidad guiados por radioscopia. Es un abordaje sencillo y que permite acceder directamente a la lesión tipo cam, pero su mayor limitación viene del uso intensivo de radioscopia y de limitar la resección a la que podemos observar por radioscopia, habitualmente la más lateral, pero no la más anterior, que tiene mayor repercusión clínica.

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