Cirugía de Preservación de la Cadera

La cirugía ortopédica, como todas las especialidades quirúrgicas ha sufrido una evolución exponencial y muy particularmente desde mediados del siglo pasado. Me gusta decir que ha tenido una edad de piedra (tratamientos con yesos), una gloriosa edad del metal (clavos, placas, prótesis) y está entrando de lleno en la edad de la biología (reparación, células madre, trasplantes…).
La cirugía de cadera hasta hace pocos años fundamentalmente se limitaba a la cirugía protésica para la artrosis y a la osteosíntesis para fracturas. Los estupendos resultados de la cirugía protésica hicieron que las técnicas conservadoras como son las osteotomías (cortar el hueso para cambiar su orientación) pasaran al olvido, o cuando menos a un segundo plano. Sin embargo, dos hechos importantes merecen ser mencionados. Por un lado, el aumento de la esperanza de vida hace que soluciones temporales como la cirugía de recambio articular aconsejen ser demoradas en el tiempo. Los resultados de la primera prótesis son excelentes, pero las sucesivas revisiones y recambios no ofrecen los mismos resultados. Por otro lado la mejora de las técnicas y de los conocimientos ha hecho girar la vista nuevamente hacia las técnicas de preservación articular. La cirugía protésica sigue siendo una opción interesante para el anciano, pero la patología de la cadera del adulto joven requiere otras soluciones. La escuela de Berna, con Reinold Ganz a la cabeza dió a finales del siglo pasado el pistoletazo de salida para la nueva visión de la cirugía de cadera y poco a poco, la filosofía de Preservación Articular (es decir, técnicas que preservan la cadera nativa) van imponiéndose en todo el mundo.
El eje de la Cirugía de Preservación de Cadera gira en torno a una serie de opciones terapéuticas:

1- Luxación segura de la cadera. Permite el acceso quirúrgico a la cadera sin compromiso vascular (el caballo de batalla antaño). Esta ha abierto el campo a un sinfín de técnicas de reconstrucción y remodelación de las superficies articulares.

2- Osteotomía periacetabular. El desarrollo del concepto de la osteotomía periacetabular ha desplazado a todas las demás técnicas, permitiendo una solución real y con unos resultados impresionantes a largo plazo para la displasia de cadera.

3- Cirugía artroscópica de la cadera. Representa una potente herramienta quirúrgica que permite la resolución de un sinfín de problemas articulares y extra articulares de la cadera con una mínima invasión de los tejidos.

Estas técnicas, hoy día todavía minoritarias en el espectro de opciones técnicas en cirugía de cadera, serán sin duda el motor de la cirugía de cadera en años venideros… junto a las innumerables técnicas que a partir de estas seguro irán desarrollándose.
Estas técnicas de preservación se han desarrollado alrededor de dos ejes fundamentales, el conocimiento de los procesos biomecánicos de la articulación y el estudio en profundidad de la anatomía. Efectivamente, entender la alteración en la biomecánica que puede llevar a la aparición de un cuadro clínico determinado responsable de una patología concreta como fuente en última instancia de un desgaste de la cadera es fundamental para poder efectuar intervenciones que restauren la normal función de la misma. El conocimiento en profundidad de la anatomía, y particularmente de la vascularización han posibilitado el desarrollo de nuevos abordajes quirúrgicos de la cadera sin el compromiso para la viabilidad biológica de la misma, el verdadero talón de Aquiles de las técnicas clásicas. En estas, el elevado riesgo de necrosis avascular por interrupción del aporte sanguíneo de las estructuras articulares hicieron que los resultados de estas técnicas no fueran aceptables y favoreció el abandono de estas técnicas.
Este desarrollo de la cirugía de la cadera debe entenderse en el marco de una sociedad cada vez más exigente, con un progresivo aumento de la esperanza de vida y de las expectativas de calidad de vida. El deporte a ocupado un lugar central en nuestro modus vivendi y nuestros pacientes incorporan esta actividad en sus expectativas de resultados. Efectivamente, si inicialmente la cirugía debía dar respuesta a la recuperación de la actividad (recuperar el movimiento y la función) y posteriormente a la calidad de vida (evitar el dolor), actualmente las expectativas de nuestros pacientes se han incrementado y esperan poder seguir manteniendo su actividad física, por otro lado tan deseable desde el prisma de la salud. Las intervenciones para recuperar o mantener esta actividad física no son posibles cuando aparece una artrosis de cadera, situación irreversible hoy en día, y por ello se ha centrado el foco en el adulto joven, que empieza a tener síntomas fruto de la alteración en la función que con el tiempo será causa del desgaste articular pero todavía conserva indemne el revestimiento cartilaginoso de la articulación.

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